El Comendador

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Historia: Esta casa está ubicada próxima al núcleo fundacional de la villa San Cristóbal de la Habana, fundada en 1519, así como del Puerto de Carena, actual Bahía de La Habana, puntos claves en la génesis de la ciudad.
En los lustros finales del siglo XVI, las tierras y viviendas situadas en este solar, pertenecían al Primer Regidor y Tesorero de la Corona, Don Juan Bautista de Rojas, a quien la villa le compró las edificaciones que antes había tenido en alquiler para las casas del Cabildo y la Audiencia, así como para Almacenes del Puerto.
Entre 1781 y 1782, el Alcalde ordinario de esta Ciudad, Don Baltazar de Sotolongo, pidió que se le concedieran las pequeñas construcciones que existían en esta zona, incluyendo una muy antigua carnicería y pescadería, para levantar un inmueble que posteriormente fue vendido en 1801, a Don Pedro Regalado Pedroso y Zayas, “Comendador de la Orden de Isabel La Católica”.  En 1864, la edificación, tras haber sufrido una importante transformación, en la que se le agregó todo el entresuelo, adquiere una apariencia cercana a la que vemos hoy día.  La vivienda es adquirida en herencia por Don Pedro Regalado Pedroso y Pedroso, “Comendador de la Orden de Carlos III”.
A partir de entonces, numerosos son los propietarios herederos de la familia Pedroso que adquieren esta casa para disfrutar de su alquiler y ya en las primeras décadas del siglo XX, el inmueble se dedica en su planta baja a Café, cantina, fonda y vidriera para la venta de cigarros y tabacos; el resto de la casa se destinó a oficinas y vivienda, hasta que en 1961 se convierte en casa de vecindad.
Por la importancia de su ubicación, en la zona más antigua de la ciudad, junto con el avanzado estado de deterioro de la casa, en inminente peligro  de derrumbe, la Oficina del Historiador de la Ciudad determinó comenzar su restauración y rehabilitación como Monumento de Grado de Protección 1, desde septiembre de 1997, terminándose la Obra en los últimos meses del año 1999, completamente restaurada en su nueva función de hotel, prestando servicio de hospedaje y dotada de 14 habitaciones con baño, un bodegón y un recinto de exposición arqueológica.
La casa está situada en la calle Obrapía 55, esquina a Baratillo y consta de piso bajo, entresuelo y piso alto, cuya planta está desarrollada en forma trapecial.  La compartimentación de las crujías es limitada y rígida, conformada por gruesos muros de cantería y mampostería ordinaria con revoques que apoyan el tejado de madera y tejas a dos aguas en las crujías exteriores y cubiertas planas en las interiores. La entrada acodada evoca las casas de estilo hispano mudéjar más antiguas.  Paralelo a la crujía del frente se desarrolla una galería que abre al patio central con dos columnas talladas en piedra de cantería que se repiten en el entresuelo, sustituyéndose por dos pies derechos de madera que soportan el colgadizo de madera y tejas.  Los otros tres lados del patio se rodean con balcones corridos y comunican con la crujía del fondo, rematados por un tejadillo.
En las excavaciones arqueológicas de las letrinas apareció un colector excavado en la roca natural del terreno con unas dimensiones aproximadas de 4 x 4 m, en el cual se hallaron dos canales de desagüe, uno donde se vertía la basura de los pisos superiores y donde se pudieron rescatar frascos de perfume francés y dos anillos de oro, y el otro que probablemente comunicaba con la caballeriza.
En el fondo de este colector se encuentra también la parte inferior de un antiguo pozo en cuyo interior aparecieron tres artefactos de factura aborigen, piezas que nos permiten afirmar que fue utilizado como área de desperdicios entre 1550 y 1650.
En dos de las esquinas de esta letrina se exhumaron tres enterramientos de neonatos, cinco cráneos de adultos y dos mandíbulas, distribuidas en dos áreas de enterramiento y asociados con diversos materiales  como madera y hierro.  Estos restos datan de la segunda mitad del siglo XVI y probablemente correspondan a determinado rito de origen afrocubano.

Habitaciones

Total: 14 / Sencillas: 1 / Dobles: 10 / Suites: 3

 Servicios
– Bodegón «Onda» 
– Desayunador 
– Snack Bar 
– Bazar 
– Sala de Lectura 
– Sala expositora de hallazgos arqueológicos 
– TV por cable 
– Teléfono local e internacional 
– Caja de Seguridad 
– Minibar 
– Climatización 
– Reservas 
– Alquiler de Taxis

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